Tuesday, August 14, 2007

OPINION: Concurso de fondo de medios de comunicación

El Concurso de Fondo de Fomentos de Medios de Comunicación Social Regionales, Provinciales y Comunales del Ministerio Secretaria General de Gobierno (Segegob), tiene como objetivo principal “contribuir al financiamiento de proyectos relativos a la realización, edición y difusión de programas o suplementos de carácter regional o local”. El fondo cuenta con recursos que anualmente le asigna la Ley de Presupuestos del Sector Público.

María Eugenia González
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas de Chile


Este año a la Región de Los Lagos se le entregaron $ 49,4 millones, lo que representa un aumento de 146% en relación a los $ 20,1 millones de 2006. De este monto, el Reglamento del Fondo, establece que el 60% es para “proyectos de radiodifusión sonora, dada la mayor cantidad y masividad de esta clase de medios a nivel regional y el restante 40% a los otros medios de comunicación social”.

Los proyectos postulados pueden comprender las áreas de arte y cultura regionales; educación; historia regional; iniciativas de identidad cultural; economía y desarrollo regionales e información regional, provincial y comunal.

En la Región de Los Lagos el jurado, integrado por el Seremi de Gobierno, un representante del Intendente regional, del CORE, la Seremi de Educación, la Asociación de Radiodifusores (ARCHI), la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y del Colegio de Periodistas, debió calificar 84 proyectos.

Para la evaluación de los proyectos el jurado consideró criterios de calidad, viabilidad, oportunidad, presupuesto, proyección previsible para las comunidades, localmente, además y distribución territorial.

La Comisión Regional (CORE) debe, de acuerdo al Reglamento del Fondo, “dentro de los cinco días siguientes, efectuar las asignaciones que correspondan a los proyectos priorizados” por el jurado. “En el caso que el Consejo estimare necesario cambiar alguna o algunas de estas prioridades de asignación, deberá hacerlo de manera fundada, con la aprobación de los dos tercios de sus integrantes”.

Lamentablemente, en la Región de Los Lagos después de dos sesiones del CORE, éste aún no ha entregado una definición respecto de los proyectos priorizados por el jurado, que presidente la representante del Colegio de Periodistas, ni por el listado de proyectos modificado por la Comisión Social del mismo CORE. Por el contrario, en la última sesión, después de dos votaciones e intensas discusiones, no hubo pronunciamiento respecto de ninguna de las dos propuestas.

Como Colegio de Periodistas creemos que esta situación de indefinición solo perjudica a los medios de comunicación, que vieron en este Concurso una instancia para desarrollar proyectos que les permitieron acercarse a la comunidad. La postergación de una decisión retrasa, además, la ejecución de los mismos, los que tienen como plazo perentorio noviembre de este año.

El Consejo lamenta la situación producida y que sean los medios de comunicación, que precisamente este fondo intenta favorecer, los que se vean involucrados, en lo que parece, son discusiones estériles.

Saturday, August 11, 2007

OPINION: Los periodistas y su organización

Las noticias cundían en 1956. En Hungría más de 100 mil personas salían a la calle a gritar por la libertad mientras las tropas del Pacto de Varsovia intervenían Budapest. En las cosas cubanas, Fidel Castro y el “Che” Guevara desembarcaban del Granma en los mismos días en que las últimas tropas militares francesas abandonaban Saigón, en Vietnam. En Alabama, Estados Unidos, se registraban protestas por el ingreso de la primera estudiante negra a la Universidad Estatal y en Bolivia, se promulgaba la ley que daba derecho a voto a indígenas, militares y mujeres.

Manuel Gallardo Fuentes
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas


En Chile, Carlos Ibáñez del Campo gobernaba por segunda vez, gracias al voto femenino recién estrenado en las elecciones presidenciales del 53, se fundaban el Partido Nacional y el Frente de Acción Popular, mientras los falangistas amasaban la idea de un nuevo partido que vería la luz un año después y que se conocería como Democracia Cristiana. Colo Colo, en tanto, se coronaba campeón del torneo local.

Entre el ir y venir de tanta noticia, un grupo de periodistas chilenos daba forma a la asociación gremial que se conocería luego como Colegio de Periodistas de Chile, la misma que en días pasados celebró sus 51 años de vida. No era tarea fácil organizar a los periodistas, acostumbrados a un trabajo más en solitario que en equipo. Pero lo lograron.

Creado por ley como corporación de derecho público y orden profesional el 11 de julio de 1956, el Colegio de Periodistas es una organización joven que, no obstante, ha sido testigo y partícipe del último medio siglo de la historia de la humanidad, breve período en que las comunicaciones se convirtieron en un eje del desarrollo a nivel mundial.

No ha sido un tránsito apacible el de estos años. Un país en crecimiento, con períodos de excepción en los que la libertad de expresión se vio coartada y donde la censura y el amedrentamiento eran pan de cada día, la posterior recomposición de la escena periodística bajo las reglas del libre mercado, la monopolización de la propiedad de los medios, la costosa inclusión en la agenda legislativa de temas relevantes para el ejercicio del periodismo -entre ellos la exigencia del título profesional y el compromiso de garantías básicas para el desarrollo de la actividad- son sólo algunos de los cuadros que ilustran la historia del periodismo nacional en estas 5 décadas.

Hoy son nuevos desafíos los que convocan el interés del Colegio, desde la defensa de los derechos laborales de los colegiados a la promulgación de un Estatuto del Periodista. Se trata, en definitiva, de robustecer la función pública de la prensa, mejorar la eficacia del derecho al acceso a las fuentes informativas públicas y privadas, garantizar la independencia intelectual y moral del profesional periodista y precisar el universo de titulares de los derechos que el ordenamiento jurídico establece, para asegurar la calidad, eficacia, continuidad y perdurabilidad de la función informativa. Ni más, ni menos.

Cualquier organización eficiente debe tener como base una organización sólida. Esa premisa elemental es la que aspira a cumplir el Colegio de Periodistas a 51 años de su fundación. Más allá de las puestas en escena y de los saludos por el nuevo aniversario –que por cierto bienvenidos son- subyace la necesidad de insuflar vida y energía a la institución, a través de la reflexión y la acción coordinada, para avanzar en las legítimas conquistas de un gremio que, como ningún otro, ejerce un importante rol en el diseño de la conversación pública del país y que, como todos, necesita del respaldo de cada uno de sus miembros para subsistir.


OPINION: El mercado laboral de los periodistas

El mercado laboral para los periodistas, así como para otras profesiones que se saben “saturadas”, ha ido creciendo lentamente, gracias a la ocupación de espacios que antes no existían o que estaban vedados.

María Eugenia González
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodstas de Chile



A propósito de la reciente celebración del Día Del Periodista, volvió a hablarse de la gran cantidad de profesionales que egresan anualmente de esta carrera, alrededor de 1.000, y de la baja generación de empleos. La ecuación produce una alta cesantía y frustración entre quienes optaron por ella.

Sin embargo, pese a constatar esta realidad, lo cierto es que el mercado laboral para los periodistas, así como para otras profesiones que se saben “saturadas”, ha ido creciendo lentamente, gracias a la ocupación de espacios que antes no existían o que estaban vedados. Porque si se piensa en los medios de comunicación, efectivamente hay muy poco espacio para ocupar, se hace necesario mirar hacia otros derroteros.

Es así, como hoy las comunicaciones corporativas o la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) son áreas en pleno desarrollo. En el primer caso, a través de la creación de empresas especializadas o asesorías directas, y en el segundo, mediante la participación directa en la elaboración de las acciones de RSE y su posterior difusión.

A nivel regional son pocos los temerarios/as que se han atrevido a incursionar con empresas propias en las comunicaciones corporativas, una mezcla de escepticismo por parte de las empresas y de temor al fracaso, son las principales razones para que estos negocios no despeguen.

A lo anterior se suma que muchas compañías que cuentan con sus gerencias generales en la región, siguen optando por empresas santiaguinas para que les ejecuten sendos programas de comunicaciones, los cuales, muchas veces, están alejados de la realidad concreta de la región. El conocimiento in situ, tanto de los medios como de los públicos, siempre es de mucho valor a la hora de comunicar los mensajes.

Sin duda, que este es un espacio que aún está deficitario, y donde los periodistas pueden aportar mucho, las empresas deben abrir los ojos y permitirse comunicar lo que están haciendo, y no solo hacerlo cuando enfrentan períodos de crisis. El trabajo permanente siempre vale más que el esporádico.

En el caso de las políticas de RSE, este es un mercado que recién parte a nivel global y nacional, por tanto en la región está muy atrasado. Las empresas todavía entienden estas acciones como la clásica beneficencia, cuando de lo que se trata es de hacer un trabajo permanente, tanto interno como externo, que contribuya a una mejor empresa. De hecho, algunas compañías ya están realizando las primeras auditorías de RSE, las que son valoradas por los inversionistas a la hora de ver donde colocar recursos.

En síntesis, si bien existe una amplia cantidad de profesionales de las comunicaciones, también es cierto que la necesidad de comunicar está en permanente crecimiento, por tanto, el mercado laboral debiera absorber a muchos de ellos.


OPINION: RSE en empresas de la Educación

Mucho se ha debatido en los últimos días acerca de la responsabilidad que le caben a las instituciones de educación superior en la apertura de nuevas carreras y su proyección en el mercado laboral.

Anatolia Soto Donoso
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas


Como en cualquier empresa, una institución debe seguir ciertas etapas que debe cumplir y en la que el Estado, mediante instancias reguladoras, aprueba, modifica o rechaza, determinando así las responsabilidades de cada parte.

En el ámbito de la educación, las cosas funcionan de manera similar. A través del Ministerio de Educación, Consejo Superior de Educación u otros, cada estamento analiza los planes y programas de las carreras que se esperan abrir, conforme a estándares establecidos, al crecimiento de nichos laborales y necesidades técnicas y profesionales que requiere el país. Ello, debido a que año a año, se imparten carreras que al corto plazo pueden estar medianamente saturadas, y ante lo cual, se podría calificar como un acto irresponsable continuar abriéndolas y dictándolas. Bien sabemos, que si hace 10 años atrás, estudiar carreras netamente universitarias aseguraba el bienestar laboral de los alumnos, hoy nuestra realidad es muy distinta.

Así lo ven nuestros padres, quienes lograban trabajar por toda una vida en la misma empresa sin contar necesariamente con un título universitario. En aquel entonces, la ilusión de ellos, pasaba por heredarle a los hijos, un bien que le perdurara toda la vida y le asegurara el bienestar que ellos habían disfrutado. Pensaban que, con ello, evitarían el fantasma de la cesantía, y que sus hijos trabajaran en otra actividad para la cual no habían estudiado, provocando una gran frustración.

En la actualidad, los estudiantes junto con adquirir conocimientos, también deben generar espacios que le permitan abrirse oportunidades en el futuro. Y he aquí, donde surgen parte de la responsabilidades compartidas que le caben a las instituciones de educación superior, al Estado, al mundo empresarial y a las instancias “reguladoras”.

Por una parte, las instituciones de educación, al tomar la decisión de abrir nuevas carreras, no sólo lo hacen para aprovechar un nicho potencial para sus estudiantes, sino que también lo hacen conforme a las políticas que tienen como proyecto educativo y a la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que tienen.

Hoy, en un mercado competitivo son diversos los factores que se utilizan para rankear a las empresas, entre las que se incluyen, las educativas. No basta sólo con ofrecer la mejor infraestructura, docentes y proyecto educativo, sino que también se consideran y evalúan valores adicionales, que le dan un plus diferenciador de una empresa exclusivamente productora de “profesionales”.

En este contexto, cobra importancia el factor ético. ¿Qué tan responsables son las instituciones de educación superior ante la apertura de un mercado laboral proyectado por el sector público?..... la respuesta, es difícil de precisar cuando las instancias del Estado, no reconocen su participación en el asunto. Recordemos que, estas instancias reguladoras y/o organismos del Estado participaron directamente en el proceso de la aprobación de la apertura de carreras nuevas, por lo que no pueden eludir las responsabilidades que le caben en el éxito o fracaso del proyecto.

Conforme a lo anterior, no queda entonces más que activar estrategias que posibiliten abrir espacios para nuevas oportunidades ocupacionales no sólo en el área pública, sino que también en la privada. Aquí, al igual que en un matrimonio o sociedad, las cosas se hacen de a dos. Uno, que ofrece una alternativa, y otro que la acepta y asume. Ojalá, la sociedad educación-mercado también tenga un final feliz.




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