Wednesday, June 13, 2007

OPINION: Meritocracia v/s “pituto”: que gane el más mejor

Según el libro “Que gane ‘el más mejor’: Mérito y competencia en el Chile de hoy”, de los autores Eduardo Engel y Patricio Navia, en nuestro país existen muchos casos en que el esfuerzo personal y la capacidad no son suficientes, sino que parecieran ser más decidores elementos como el lugar de origen, el apellido o la red de contactos para poder triunfar en el duro mundo laboral.

Richard Velásquez Guerrero
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas de Chile



Seguramente más de alguno de ustedes se ha visto enfrentado a la situación de postular a un trabajo y llegar sólo a esa fase, para posteriormente enterarse que “el elegido” en cuestión es amigo o familiar de un empleado de la organización a la que se desea ingresar, o tiene relación con alguna tienda política. Este escenario es complejo para los buenos profesionales, que con estudios especializados o innovadoras ideas tratan de salir adelante basándose sólo en sus propios méritos personales y profesionales.

Muchas veces la cultura de nuestro país no premia el esfuerzo personal, sino que privilegia el “amiguismo” o el “pituto” a la hora de elegir a una persona para una determinada responsabilidad laboral. Este escenario es común, tanto en organismos del Estado, como en la empresa privada.

Según el libro “Que gane ‘el más mejor’: Mérito y competencia en el Chile de hoy”, de los autores Eduardo Engel y Patricio Navia, en nuestro país existen muchos casos en que el esfuerzo personal y la capacidad no son suficientes, sino que parecieran ser más decidores elementos como el lugar de origen, el apellido o la red de contactos para poder triunfar en el duro mundo laboral.

Estos “elementos” -que rozan la discriminación-, son una piedra de tope para el desarrollo del país, y seguramente los principales causantes de que muchos profesionales valiosos hayan “tirado la esponja” a la hora de tratar de competir, desconfiando del sistema o el mercado, que ya no valora los méritos y el esfuerzo.

Malas experiencias en este sentido hay muchas, principalmente representadas por nuestra clase política, en cuyo actuar hemos sido testigos de la facilidad con la que autoridades (seremis, subsecretarios, entre otros) pasan de una cartera a otra (de economía a vivienda o de agricultura a justicia), sembrando la razonable duda para muchos de si eso ocurre por los méritos o simplemente por un favor político.

Si bien en el ámbito privado la situación es más justa y transparente, a nivel de las grandes empresas aún las redes de contacto –en desmedro de la capacidad-, son la principal herramienta para lograr objetivos profesionales, como conseguir un empleo. Claro que la competitividad de las empresas y del mundo de los negocios las obliga a contar con los mejores profesionales.

Emprendedores

A pesar de algunas dificultades y malas experiencias que persisten en nuestro país en este tema, Chile se ha convertido en los últimos años en un “productor” de emprendedores (basta ver la cantidad de incubadoras de negocios o concursos de capital semilla), en el que el esfuerzo personal unido a la creatividad ha permitido iniciar innovadoras ideas de negocios, que crean valor económico y social para la comunidad donde se desarrolla. Esta realidad demuestra que cuando se dan las condiciones, el sistema es justo, el modelo funciona y las personas confían.

Esta proliferación de emprendedores se puede entender como la confianza de las personas en la competencia y en la meritocracia. Sobre lo mismo, Engel y Navia plantean en su libro: “preferimos luchar por un mercado laboral y en la universidad y así surgir por nuestro esfuerzo. A su vez condenamos a los ‘apitutados’ y el ‘amiguismo’, y todo aquello que otorgue ventajas ajenas a los méritos individuales”.

Es cierto que desde 1990 nuestro país ha avanzado enormemente en muchas áreas como educación, superación de la pobreza y desarrollo económico; pero también es cierto que quedan aún muchos desafíos para que lleguemos algún día a ese anhelado sitial de un Chile desarrollado. Transparencia, igualdad de oportunidades y meritocracia parecieran ser componentes esenciales para lograr ese objetivo.

Necesitamos una cultura que incentive la competitividad, reconozca el esfuerzo personal y premie a los mejores, así será más fácil avanzar hacia el desarrollo y convertir a Chile en un país en el que todas las personas son iguales y tienen las mismas oportunidades a la hora de competir... y ganar.

Finalmente, la charla organizada por el Consejo Décima Sur del Colegio de Periodistas, denominada “Meritocracia en Chile: ¿Mito o realidad?”, que dictará el cientista político Patricio Navia, el viernes 25 de mayo en Puerto Montt, ayudará a clarificar la real situación de la meritocracia en nuestra sociedad. La invitación es a asistir (es gratuita), reflexionar y debatir sobre un tema importante para el desarrollo de nuestro país

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