OPINION: Mujeres y Medios de Comunicación: Los Desafíos
La Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing (1995) consideró a los medios como una de las doce áreas de especial interés para conseguir el objetivo de lograr igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
Mónica Cabezas Ansaldo
Periodista Miembro del Consejo Décima Sur Colegio de Periodistas
Resulta usual que en ocasiones como el Día Internacional de la Mujer o la Conmemoración de la No Violencia contra éstas, los medios de comunicación en todos sus formatos publican o emiten información respecto a la situación de éstas en cuanto al acceso igualitario que han alcanzado –en comparación con los hombres- en todos los ámbitos; así como la violencia que en un alto nivel es recibida por ellas, referida principalmente a la violencia intrafamiliar.
¿Qué sucede el resto del tiempo con el tratamiento de la información que incluye al género femenino en los medios de comunicación? Esta pregunta tiene una gran validez actualmente debido al rol que tienen los medios en la construcción social de la realidad, lo que se traduce en poder (por algo se le llama el cuarto poder); de hecho, usualmente damos por cierto o verdadero lo que éstos nos muestran.
Es así como en una sociedad con modelos marcadamente masculinos o femeninos, asignamos determinados roles a las mujeres (pasivas, delicadas, pacientes, bonitas, maternales, sensibles) y a los hombres (activos, fuertes, agresivos, proveedores, autónomos, competitivos); y es ésta una problemática frente a la cual los medios de comunicación también se deben enfrentar, debido a que pueden incurrir en la reproducción de estereotipos alejados de la realidad actual.
Los medios
La Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing (1995) consideró a los medios como una de las doce áreas de especial interés para conseguir el objetivo de lograr igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
En este sentido, la investigadora española Felicidad Loscertales señala en el libro “Medios de Comunicación y Violencia Contra las Mujeres”, que el uso de estereotipos es habitual en la comunicación, pues al ser éstos una creencia comúnmente compartida facilitan la fluidez de la comunicación, “y el estereotipo sexista es peligroso puesto que parte de una relación desigual de poder entre hombres y mujeres y su uso perpetúa el desequilibrio entre unos y otras”.
Por otra parte, así como en la historia de la humanidad las mujeres han estado ausentes o invisibilizadas en los libros, las periodistas de la agencia Fempress establecen también el mismo correlato con los medios de comunicación. Aún más, si actualmente están presentes, la generalidad es que las mujeres que aparecen en los medios de comunicación responden a los ideales masculinos: belleza y riqueza (mises, modelos); madre, esposa y consumidora. Pero la mayor cantidad de noticias publicadas en que las mujeres son protagonistas son aquellas en que cumplen roles de discriminadas, víctimas y maltratadas; aunque en este sentido los medios también han ayudado a visibilizar el problema de la violencia. Otro ámbito abiertamente sexista son las revistas que vienen como insertos en algunos periódicos, cuyos contenidos son calificados como “temas de mujeres”: moda, decoración, cocina y belleza, entre otros tópicos permanentes.
Si históricamente el rol de los medios de comunicación ha sido el de informar en las sociedades en que éstos se insertan, es la comunidad precisamente la que debe demandar de éstos contenidos con un trato no sexista, que no promuevan la discriminación, construyendo relaciones más sanas entre hombres y mujeres.
Pero además existe la responsabilidad de parte de los medios. La investigadora chilena Uca Silva, quien ha monitoreado la representación de las mujeres en los medios chilenos, concluye que éstos representan un escenario poco favorable para éstas, con una subrepresentación que generalmente va de la mano de una representación tradicional de la imagen de las mujeres, siendo un recurso accesorio y decorativo, pero aclara: “es misión de los medios diversificar este tipo de representación”.
RECUADRO
Realidad regional
María Eugenia González
Presidenta
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas
De acuerdo a un análisis elaborado por el Consejo Décima Sur del Colegio de Periodistas, que considera las provincias de Llanquihue, Chiloé y Palena, el 55% de los periodistas son mujeres, es decir, la mayoría.
Las labores que ellas desempeñan se concentran, principalmente, en el área de las relaciones públicas de empresas privadas y públicas; a continuación se ubican quienes participan de medios de comunicación (prensa escrita, radio y televisión), finalmente están aquellas que han iniciado emprendimientos individuales, como la oferta de asesorías comunicacionales o de marketing y publicidad. También existe un pequeño número de mujeres periodistas que han alcanzado cargos de jefas de servicios o de gabinete en el aparato público.
Aún no conocemos, ni para hombre ni mujeres, las condiciones laborales (sueldos, horarios) en los que laboran, ese es un paso que nos falta dar. Lo que sí podemos decir, es que un importante número de periodistas mujeres ha optado por acotar sus horarios de trabajo, con el consiguiente impacto en su ascenso laboral, en aras de dar más tiempo a la familia.
Mónica Cabezas Ansaldo
Periodista Miembro del Consejo Décima Sur Colegio de Periodistas
Resulta usual que en ocasiones como el Día Internacional de la Mujer o la Conmemoración de la No Violencia contra éstas, los medios de comunicación en todos sus formatos publican o emiten información respecto a la situación de éstas en cuanto al acceso igualitario que han alcanzado –en comparación con los hombres- en todos los ámbitos; así como la violencia que en un alto nivel es recibida por ellas, referida principalmente a la violencia intrafamiliar.
¿Qué sucede el resto del tiempo con el tratamiento de la información que incluye al género femenino en los medios de comunicación? Esta pregunta tiene una gran validez actualmente debido al rol que tienen los medios en la construcción social de la realidad, lo que se traduce en poder (por algo se le llama el cuarto poder); de hecho, usualmente damos por cierto o verdadero lo que éstos nos muestran.
Es así como en una sociedad con modelos marcadamente masculinos o femeninos, asignamos determinados roles a las mujeres (pasivas, delicadas, pacientes, bonitas, maternales, sensibles) y a los hombres (activos, fuertes, agresivos, proveedores, autónomos, competitivos); y es ésta una problemática frente a la cual los medios de comunicación también se deben enfrentar, debido a que pueden incurrir en la reproducción de estereotipos alejados de la realidad actual.
Los medios
La Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing (1995) consideró a los medios como una de las doce áreas de especial interés para conseguir el objetivo de lograr igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.
En este sentido, la investigadora española Felicidad Loscertales señala en el libro “Medios de Comunicación y Violencia Contra las Mujeres”, que el uso de estereotipos es habitual en la comunicación, pues al ser éstos una creencia comúnmente compartida facilitan la fluidez de la comunicación, “y el estereotipo sexista es peligroso puesto que parte de una relación desigual de poder entre hombres y mujeres y su uso perpetúa el desequilibrio entre unos y otras”.
Por otra parte, así como en la historia de la humanidad las mujeres han estado ausentes o invisibilizadas en los libros, las periodistas de la agencia Fempress establecen también el mismo correlato con los medios de comunicación. Aún más, si actualmente están presentes, la generalidad es que las mujeres que aparecen en los medios de comunicación responden a los ideales masculinos: belleza y riqueza (mises, modelos); madre, esposa y consumidora. Pero la mayor cantidad de noticias publicadas en que las mujeres son protagonistas son aquellas en que cumplen roles de discriminadas, víctimas y maltratadas; aunque en este sentido los medios también han ayudado a visibilizar el problema de la violencia. Otro ámbito abiertamente sexista son las revistas que vienen como insertos en algunos periódicos, cuyos contenidos son calificados como “temas de mujeres”: moda, decoración, cocina y belleza, entre otros tópicos permanentes.
Si históricamente el rol de los medios de comunicación ha sido el de informar en las sociedades en que éstos se insertan, es la comunidad precisamente la que debe demandar de éstos contenidos con un trato no sexista, que no promuevan la discriminación, construyendo relaciones más sanas entre hombres y mujeres.
Pero además existe la responsabilidad de parte de los medios. La investigadora chilena Uca Silva, quien ha monitoreado la representación de las mujeres en los medios chilenos, concluye que éstos representan un escenario poco favorable para éstas, con una subrepresentación que generalmente va de la mano de una representación tradicional de la imagen de las mujeres, siendo un recurso accesorio y decorativo, pero aclara: “es misión de los medios diversificar este tipo de representación”.
RECUADRO
Realidad regional
María Eugenia González
Presidenta
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas
De acuerdo a un análisis elaborado por el Consejo Décima Sur del Colegio de Periodistas, que considera las provincias de Llanquihue, Chiloé y Palena, el 55% de los periodistas son mujeres, es decir, la mayoría.
Las labores que ellas desempeñan se concentran, principalmente, en el área de las relaciones públicas de empresas privadas y públicas; a continuación se ubican quienes participan de medios de comunicación (prensa escrita, radio y televisión), finalmente están aquellas que han iniciado emprendimientos individuales, como la oferta de asesorías comunicacionales o de marketing y publicidad. También existe un pequeño número de mujeres periodistas que han alcanzado cargos de jefas de servicios o de gabinete en el aparato público.
Aún no conocemos, ni para hombre ni mujeres, las condiciones laborales (sueldos, horarios) en los que laboran, ese es un paso que nos falta dar. Lo que sí podemos decir, es que un importante número de periodistas mujeres ha optado por acotar sus horarios de trabajo, con el consiguiente impacto en su ascenso laboral, en aras de dar más tiempo a la familia.

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