OPINION: Vicios en las comunicaciones
“Los periodistas están al servicio de la verdad, los principios democráticos y los derechos humanos”, reza el Artículo Primero del Código de Ética de la Orden. Este marco teórico es el que enmarca el trabajo cotidiano de la prensa, sin embargo, más de una vez somos testigos de vicios que empapan las comunicaciones, tanto por parte de medios de comunicación, como por autoridades y privados.
María Eugenia González
Presidenta
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas de Chile
Así, por ejemplo, por el lado de los medios, sin fines informativos claros suelen producirse peticiones de favores personales o el usufructuo de bienes públicos. Estas practicas redundan en compromisos que después deben ser “cancelados” con nuevos favores, esta vez, por parte de los medios.
En la décima región sur, en particular, somos testigos de vicios graves como el verdadero “chantaje” al que son sometidas empresas públicas y privadas por parte de medios de comunicación, que mal entienden el trabajo de la prensa. Sin siquiera contar entre sus filas con periodistas, exigen la contratación de publicidad para dar espacio a la información. En respuesta, muchas empresas asumen que esta práctica es corriente y ofrecen pagar a la prensa por su trabajo, creen que solo así saldrán en los medios.
De hecho, existen medos nacidos con el solo fin de servir de vehículos publicitarios, comprometiendo, muchas veces, a las empresas o entidades públicas a comprar espacios, basados no en la calidad periodística de la información, sino que simplemente en argumentos netamente comerciales.
En el caso de las empresas y reparticiones públicas, hemos sido testigos de encuentros de camaradería, “disfrazados” de actividades de capacitación, los que son financiados con fondos públicos, o del envío de comunicados de prensa falsos, por parte de miembros de organizaciones que usan a los medios con fines distintos al de la información.
Es corriente, en algunas empresas, la solicitud de textos para su revisión antes de su publicación, esto significa desconfiar de la capacidad profesional de los periodistas, asumiendo que estos no serán capaces de transmitir la información de forma correcta.
También vemos el uso de la censura a la hora de informar, si bien las empresas y autoridades son libres de elegir los medios por los cuales se acercan a sus públicos; no pueden existir de antemano actitudes que atenten contra la transparencia de la información.
Hechos graves, que dañan a todos por igual. A los periodistas que tratan seriamente de informar a sus diferentes públicos; a las autoridades y privados que asumen que estas prácticas son comunes; y a las audiencias, que son mal informadas.
Reconocer las falencias es el primer paso, buscar las soluciones el segundo. El objetivo es que el trabajo periodístico contribuya a mejorar la calidad de la información y profundizar los valores democráticos.
María Eugenia González
Presidenta
Consejo Décima Sur
Colegio de Periodistas de Chile
Así, por ejemplo, por el lado de los medios, sin fines informativos claros suelen producirse peticiones de favores personales o el usufructuo de bienes públicos. Estas practicas redundan en compromisos que después deben ser “cancelados” con nuevos favores, esta vez, por parte de los medios.
En la décima región sur, en particular, somos testigos de vicios graves como el verdadero “chantaje” al que son sometidas empresas públicas y privadas por parte de medios de comunicación, que mal entienden el trabajo de la prensa. Sin siquiera contar entre sus filas con periodistas, exigen la contratación de publicidad para dar espacio a la información. En respuesta, muchas empresas asumen que esta práctica es corriente y ofrecen pagar a la prensa por su trabajo, creen que solo así saldrán en los medios.
De hecho, existen medos nacidos con el solo fin de servir de vehículos publicitarios, comprometiendo, muchas veces, a las empresas o entidades públicas a comprar espacios, basados no en la calidad periodística de la información, sino que simplemente en argumentos netamente comerciales.
En el caso de las empresas y reparticiones públicas, hemos sido testigos de encuentros de camaradería, “disfrazados” de actividades de capacitación, los que son financiados con fondos públicos, o del envío de comunicados de prensa falsos, por parte de miembros de organizaciones que usan a los medios con fines distintos al de la información.
Es corriente, en algunas empresas, la solicitud de textos para su revisión antes de su publicación, esto significa desconfiar de la capacidad profesional de los periodistas, asumiendo que estos no serán capaces de transmitir la información de forma correcta.
También vemos el uso de la censura a la hora de informar, si bien las empresas y autoridades son libres de elegir los medios por los cuales se acercan a sus públicos; no pueden existir de antemano actitudes que atenten contra la transparencia de la información.
Hechos graves, que dañan a todos por igual. A los periodistas que tratan seriamente de informar a sus diferentes públicos; a las autoridades y privados que asumen que estas prácticas son comunes; y a las audiencias, que son mal informadas.
Reconocer las falencias es el primer paso, buscar las soluciones el segundo. El objetivo es que el trabajo periodístico contribuya a mejorar la calidad de la información y profundizar los valores democráticos.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home